 |
 |
 |
Entrega de premios en el torneo de Vilomà - Montjuïc
Foto de Lisbeth Salas |
|
 |
 |
|
 |
| SOCIOLOGIA DE L'ESPORT |
 |
| El Reverso del estadio. Retratos del fútbol a pie de calle |
 |
| Exposición fotográfica en el Espai Cultural Caja Madrid (Barcelona), febrero-abril 2008 |
 |
 |
El Reverso del estadio es un trabajo de antropología visual, fruto de la colaboración entre el antropólogo Andrés Antebi y la fotógrafa Lisbeth Salas.
Las fotografías fueron realizadas en días festivos, entre noviembre de 2007 y febrero de 2008, en repetidas visitas a campos de juego del Parc Fluvial del Besós (Santa Coloma de Gramenet), Can Boixeres (L’Hospitalet de Llobregat), la montaña de Montjuïc y los descampados habilitados junto al hotel Juan Carlos I (Barcelona). Allí, y en muchos otros espacios, cada fin de semana, centenares de personas de orígenes y edades diversas, se reúnen para pasar el día jugando al fútbol.
|
 |
 |
En todos los tiempos y lugares, el juego del fútbol ha roto las barreras de los estadios y se ha desparramado, sin orden, por las calles. Y el fútbol, jugado a pie de calle ha sido, y es, otro fútbol. Es, más bien, muchos fútboles. Porque obliga a una permanente estrategia adaptativa a sus artífices y acaba convirtiéndose en el germen de todo tipo de invenciones y bricolages lúdicos.
Allí, las voluntades coinciden en que lo importante es asegurar la continuidad del juego. Más que el rigor en la aplicación de un ramillete de normas –tan característico en el fútbol institucionalizado–, en la calle, el juego en sí es la norma. Todo se orienta para que su curso no se detenga. Surge otro tiempo.
Antes que macro-espectáculo planetario, el fútbol es sobre todo práctica, y en estos lugares –calles, plazas, playas, parques, terrenos baldíos–, el cuadro en que el juego se despliega puede sufrir modificaciones profundas. No es ya únicamente el clásico enfrentamiento entre dos equipos portería a portería, sino que cobra mil caras, mil nombres: cabecitas, taqui-goles, a toques, uno contra uno, partidos a goles, partidos a tiempo, a penaltis …
Un sinfín de apropiaciones originales que exploran nuevas artimañas y nuevas reglas consensuadas. Del juego deportivo, de su interpretación, emerge un juego social, que revoca por completo la dictadura del fútbol de elite y pasa a la acción.
Jugar en la calle, simplemente, es hoy un asunto que en una ciudad-espectáculo como Barcelona, implica poner sobre la mesa una cuestión clave: ¿Quién tiene derecho a usar el espacio público?, ¿cómo?, ¿con qué finalidad?
Las autoridades ya no se fían de nada de lo que ocurra en la calle sin su consentimiento y patrocinio. Organizan cada vez más happennings, más festivales, más actos públicos promocionales y, en paralelo, vigilan y castigan cualquier manifestación ciudadana espontánea y/o autoorganizada.
Sin embargo, como dice Roberto Da Matta, la bola corre más que los hombres. El uso intensivo y autogestionado de estos espacios, casi siempre abandonados o infrautilizados, construye a través del juego, amplias redes de ocio y sociabilidad entre grupos que habitualmente no cuentan con recursos económicos suficientes para invertir en el tiempo libre.
Son, en su mayoría, familias de inmigrantes extracomunitarios provenientes de Sudamérica; nombres como Raquel, como “Negro”, como “Culebra”, los que paulatinamente han ido convirtiendo estos lugares en escenarios vivos, lúdicos e integradores, a través de su pasión por el balón. Piel a piel, lejos de la rutina multimillonaria e hiperprofesionalizada de la Liga de las Estrellas, el fútbol recobra aquí su dimensión terrenal. Y toma cuerpo un intenso proceso re-creativo, hecho de tiempo en común.
En la actualidad, estas prácticas chocan muchas veces con las vigentes políticas de control y privatización del espacio público que las considera molestas, insalubres o simplemente incívicas. Por eso devienen nómadas. Y se desplazan, cada vez más, hacia las periferias de la urbe. Y crecen en número, desmintiendo, gol a gol, muchos de los discursos que las acechan.
|
 |
|
|
|